
A modo de análisis, el 11 de septiembre de 1973 para los chilenos, un
hecho que ineludiblemente marca nuestra história y lo que somos
actualmente como pueblo, lo que es nuestro gobierno y nuestro Estado.
No
existe duda de que así es, este cambio radical en nuestra história
modifica a tal punto nuestras vidas que a partir de ésto podemos
definirnos como chilenos, chilenas y Chile como país.
Pretendo
apartarme de un análisis histórico, ya a esta altura a veces muy
manoseado y terjiversado; pretendo contemplar el panorama político que
nos lega una historia hecha por diferentes versiones, diferentes
miradas y diferentes posiciones histórico-sociales que les tocó vivir a
nuestros compatrotas contemporáneos al '73 y a nosotros, hijos de
ellos, que nos criamos en la incertidumbre histórica o la polarización
política.
Somos lo que nos toca vivir, somos lo que la historia
y nuestra posición en la sociedad nos dicta, somos nuestra cultura,
nuestra educación e información, somos parte de este país Chile, cerca
o lejos de él, siempre aferra.
El pronunciamiento militar de
derecha iniciado en 1973, provoca aún división en nuestro país,
enciende pasiones, eleva discursos, enciende el recuerdo de los que
murieron, desaparecieron o vivieron en la niebla de silencios de actos
atroces que distan de la forma en que deberíamos vivir los seres
humanos y se asemejan más a actos bestiales de los pasajes más oscuros
de nuestra historia... Enciende sentimientos de libertad y liberación,
por parte de algunos que no saben que la democracia, aunque siempre
inperfecta, es la única solución racional que hemos dado al gobierno en
occidente, es de quien gana en las elecciones (aunque casi siempre el
juego sea para los mismos) y que se motivan más por intereses
particulares que por el bien común.
Si queremos mirar al futuro,
debemos entender que vivimos con ésto, que las luchas políticas son lo
que mueve nuestro sistema democrático, y dentro de éste marco no hay
problemas, que cuando incluímos la violencia (aunque sea en su viciado
"uso legítimo"), desbaratamos la democracia y pasamos a un sistema
basado en la violencia, abuso de poder y terrorismo (de uno y otro
lado).
El adoctrinamiento ideológico de ser "ciudadanos", tomado
casi como un concepto de "Yo le doy lo que puedo y Ud. habla cuando yo
le pregunto", está desgastando nuestras bases sociales, dando lugar a
nuevas formas de expresión política, aunque digan "no me interesa..",
"No me inscribo/no voto", "igual tengo que trabajar...", dejan decir
tras si un potente mensaje a nuesto sistema político. Aunque parezca
que estas últimas afirmaciones se despegan de "lo político", debo decir
que son apreciaciones políticas por exelencia, o a caso, ¿quien dijo
que lo político es solo participar en las elecciones?, eso es una
fantasía que nos han inculcado sistemas basados en el Poder y en juegos
de ajedrez de partidos políticos, que como herencia de la dictadura con
su sistema binominal, tenemos sólo dos opciones... Entonces como no ha
de ser política la expresión "No me intreresa la política" proclamada
por personas, jóvenes, adultos, adolescentes y mayores, que pretende
decir, traducido a un lenguaje politológico, "No me interesa ésta
politica", no les interesa un juego de a dos, que excluye a la gran
parte de visiones de sociedad y de construcción de "lo político", que
no es cercano, que es más cercano a la percepción de corrupción, de
privilegios de castas de partidos políticos, que a los problemas más
concretos que vive la gente, especialmente la que dice: "no me interesa
esto", claro, si no dan respuestas, aunque sean éstas simbólicas a la
vida cotidiana de éstas personas.
Claro está, de que las políticas
públicas cumplen con los objetivos a los que son asignadas (punto
debatible, pero materia de otro análisis), educación, salud, macro y
microeconomía, vivienda, asistencialidad... pero lo importante en la
percepción de los ciudadanos y ciudadanas (incluyendo a los que no
votan también), es que como éste quehacer político y el poder delegado
de MI soberanía como persona, para dotar a "MI representante" se hace
realidad en acciones concretas y cercanía comunicativo-simbólica.
Puede
ser que los partidos políticos, especialmente cuando el sistema es con
dos bloques fuertes que excluyen al resto, como ocurre en Chile y
Estados Unidos de Norteamérica (¿que casualidad no...?) brinden
estabilidad a un sistema de partidos que pretende mantener equilibrios,
contexto estructurado en las constituciones y leyes hechas por los
"ingenieros políticos"; restando la base de la motivación popular.
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